Los 5 básicos del cuidado de piel

1. Limpieza

Empieza usando un limpiador facial que sea apto para tu tipo de piel. Si tienes la piel grasa o propensa al acné, consigue un jabón facial que limpie la grasa de la suciedad y las impurezas. Si tiene la piel seca, busca uno humectante y si tienes la piel sensible, uno suave que no irrite la piel.

2. Exfoliación

Si bien la exfoliación no es un paso obligatorio en una rutina básica de cuidado de la piel, creemos que una vez que comprenda los beneficios, considerará agregarla a tu régimen. Al eliminar las células muertas de la superficie de la piel, la piel se ve más radiante. También la preparas para absorber mejor el resto de los productos porque las células muertas endurecidas ya no bloquean la penetración. Esto significa que todos los ingredientes que aplicas después de la exfoliación pueden penetrar las capas superficiales de su piel más profundamente y ser más efectivos.

3. Tratamiento

Busca un producto que aborde las necesidades especificas de tu piel. Algo que no sea algo tan espeso, de preferencia un serum o gel, ya que va a hacer la primera capa de producto que aplicas a tu piel. Puede ser un gel con ácido hialurónico para suavizar, reafirmar y rellenar lineas de expresión. O un sérum con Vitamina C para mejorar el tono, textura y aportar claridad a tu piel. 

¿No estás seguro de cuáles son las necesidades de tu piel? Busca entre nuestros productos para elegir el que mejor se adapte a su tipo de piel o contacta a una especialista del Helmé Care Team por el chat virtual para que te apoye. 

4. Humectación

Tu piel pierde parte de su humedad cuando la limpias y exfolias. Por lo tanto, es necesario hidratar la cara después de la limpieza, no importa que tipo de piel tengas. Escoge un humectante que funcione para su tipo de piel, por ejemplo, uno rico e hidratante para piel seca; una crema no comedogénica y ligera para pieles grasas y propensas al acné y calmante para pieles sensibles. Hidrata tu piel dos veces al día para mejores beneficios.

5. Protección

Un protector solar ayuda a proteger la piel de los rayos UV del sol, que pueden causar cáncer de piel y signos de envejecimiento. Aplícatelo al menos 15 minutos antes de salir al aire libre y vuelvételo a aplicar cada dos horas si permaneces afuera. Los protectores solares físicos (que consisten en zinc, óxido de hierro o dióxido de titanio) bloquean físicamente los rayos UV para que no dañen la piel, mientras que los protectores solares químicos (que generalmente terminan en -ate o -uno) absorben la luz ultravioleta y luego la descomponen, aclara.

Continúa leyendo: Cuida tu piel aparte de tu rutina facial 

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